[an error occurred while processing this directive]
[an error occurred while processing this directive] Raíces antiguas Una maravilla astronómica
Las inmortales estrellas Un asunto de familia
El primer año El caos y el orden
El caos y el orden

Para cuando Ramsés llegó a rey, hacia el 1279 antes de Cristo, Egipto tenía 2,000 años de vida. El país había visto cientos de reyes, sobrevivido a guerras y había atravesado periodos de caos político que duraron siglos. El sacerdotado mantenía un legado religioso que se había preservado durante casi 20 siglos, con un corto paréntesis. Pero ese breve paréntesis ilustra precisamente la gran estabilidad del mundo egipcio y su cosmovisión: ni siquiera un faraón podía cambiarlos durante mucho tiempo.

Lo que se conoce como "la gran herejía" tuvo lugar durante el reinado de Amenotep Cuarto, nombre que significa "Amón está contento." Pero Amón realmente NO habría estado satisfecho con las acciones de este rey.

Amenotep fue coronado en Karnak, el templo de Amón en la capital religiosa de Tebas. Pero enseguida estableció una religión NUEVA, basada en la adoración de un solo dios: Atón. Representado por el disco del sol, Atón era visto como la fuerza que daba vida a todo el mundo. Amón y los otros dioses de Egipto fueron eliminados.

El rey cambió de nombre y se llamó Akenatón, que significa "servidor de Atón." Construyó una nueva capital que llamó "Horizonte de Atón." Atón otorgaba sus rayos portadores de vida al faraón, quien por su parte otorgó a sus siervos el don de la vida después de la muerte.

Pero los sacerdotes de Amón-Re no estaban dispuestos a dejar que Atón fuera el centro de la teología egipcia.

La oportunidad se presentó cuando Akenatón murió y fue sucedido por un niño, que quizá fuera su hijo.

Influido por el ejército y por el visir real, Ay, el rey niño, disolvió rápidamente la nueva religión. La nueva capital fue abandonada. El nombre de Akenatón fue eliminado de la vida pública, y el rey niño cambió su PROPIO nombre para reflejar así los nuevos tiempos: de TutankATÓN a TutankAMÓN, "la imagen viva de Amón." Pero esta penitencia no fue suficiente.

Cuando murió el rey Tut, a los 17 años más o menos, fue enterrado en una pequeña tumba preparada con precipitación en el Valle de los Reyes, cerca de Tebas. Luego su nombre desapareció. Fue borrado de los monumentos públicos y eliminado de la lista oficial de faraones. Su joven esposa se casó con el nuevo faraón, Ay, pero la reina despareció enseguida -y con ella desapareció el último lazo familiar con la herejía de Akenatón.

El orden regresó al valle del Nilo. La armonía volvió a reinar en el cielo. Amón, que creó el mundo a partir del eterno océano cósmico, quedó satisfecho.

Horizontes antiguos »